jueves, 16 de junio de 2011

Ya no usan bombas, pero su espíritu sigue intacto

Por Daniela Bambill

Volver a la mañana del 16 de junio de 1955 un instante, comprender que en nombre de la libertad, la democracia y Dios aviones navales sobrevolaron Av. de Mayo ametrallando todo lo que encontraban a su paso, pensar la Plaza de Mayo llena de cadáveres como consecuencia de las bombas se hace difícil, parece una escena de película de la Segunda Guerra mundial, para las nuevas generaciones es impensable una situación siquiera parecida. El 16 de junio fue la antesala de la feroz persecución que sufrió el pueblo peronista.
Se sucedieron los fusilamientos de José León Suarez, la proscripción y luego la Dictadura Genocida.
Esos personajes de ayer tienen su correlato hoy en la misma lógica sectorial  y mezquina que mueve las fichas en el tablero en detrimento de la justicia social, esos personajes que ayer manejaron los aviones, que  fusilaron en un basural, torturaron en una comisaría en un centro de detención clandestino, que tiraron gente viva al Río de la Plata,  encontraron su continuidad en las políticas neoliberales que desaparecieron socialmente, condenando a la pobreza e indigencia, a más de la mitad de la población en tan solo 10 años. Hoy,  los defensores de las formas,  quienes levantan la bandera de la República, mientras golpean las puertas de las embajadas, los que se convirtieron en la voz de las corporaciones y se olvidaron de la obligación constitucional de representación en el Congreso del Pueblo de la Nación, no son otra cosa que los herederos de los pilotos de esos aviones.
Comprender el odio visceral de la oligarquía, entender la mezquindad de los vendepatria que se alquilan al precio de unos cuantos votos y acuerdan con el supuesto adversario en una simple ecuación "anti", hacer docencia sistemáticamente con las nuevas generaciones para que internalicen que defendemos muchísimo más que un gobierno, es la tarea militante que nos compete. Más allá de la coyuntura electoral, de los pícaros oportunistas que acomodan sus convicciones según las encuestas, más allá de los ascetas que plantean la falsa dicotomía entre gestión y política  y hacen su juego individual garantizándose la cuotita de poder efímero que los hace sentir protagonistas mediáticos y mediocres. Más allá de todo eso, debemos profundizar la militancia desde lo ideológico y las argumentaciones no están en el crecimiento del PBI, los logros en materia económica, los logros en materia social, solamente, están también  en la historia de un pueblo castigado, fusilado, masacrado, desaparecido en función  los intereses de estas asquerosas alimañas que solo bregan cuidar su quintita tan lejos de los intereses de la Patria.
Comenzar a separar la paja del trigo, comenzar a entender la política como una instancia superadora del status quo impuesto a fuerza de sangre y dolor durante más de 50 años, comenzar a recuperar la ideología como marco indiscutido de cualquier acción gubernamental  es lo que indudablemente  nos llevará a la construcción de la Patria que anhelaron los mártires que regaron esta tierra desde la Revolución de Mayo hasta hoy. Todos y cada uno de nosotros estamos obligados a levantar las banderas de lucha  que la muerte les arrebató de la mano, la formación, la militancia y el compromiso inclaudicable son las únicas herramientas que se necesitan para conseguirlo.

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